DATE PERMISO A TI MISMA

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darse permiso para hacer

Todavía no hace ni un mes que hice un trabajo personal específico para desarrollar la paciencia y una parte de ese trabajo era comprometerme a realizar una acción cada día – siempre la misma – para recordarme la importancia que tiene este gran valor.

Para que no me resultara algo complicado de realizar, me comprometí a que cada mañana al despertarme: agradecería el nuevo día. Tan sencillo como eso. Al cabo de un par de días añadí a mi frase de agradecimiento: “hoy soy más paciente”. Y al cabo de 2 o 3 días más, mientras repetía mi mantra matutino, me vino a la mente una coletilla que completó la frase de la siguiente forma: “gracias por el nuevo día, hoy soy más paciente CONMIGO MISMA”.

Y esa coletilla ha sido precisamente el punto de inflexión que ha hecho que un montón de cosas se hayan puesto en marcha en mi vida, como si del engranaje de una gran maquinaria se tratara. ¡Como por arte de magia!

Inicialmente me quedé asombrada con esas dos palabras adicionales: “conmigo misma”. El significado que añadían a la frase inicial, cambiaba por completo el sentido de la frase. “Hoy soy más paciente”, si, pero… ¿con qué?… No me había dado cuenta de la importancia de éste pequeño detalle, hasta que desde mi interior más profundo surgieron esas dos palabras y ellas solitas me dieron la respuesta que yo buscaba. Y es que como no dejamos de leer y de escuchar por todas partes que todas las respuestas están en nuestro interior y nosotros no paramos de buscarlas fuera. ¡Qué equivocados estamos cuando buscamos fuera de nosotros mismos!

Siendo como soy una persona activa que tiende a hacer muchas cosas durante el día (hasta el punto de agobiarme si no “cumplo” con todo aquello que me he propuesto realizar), el simple hecho de “darme permiso” para tener paciencia conmigo misma y no castigarme internamente por no haber cumplido con todos mis cometidos, me hizo cambiar totalmente de perspectiva.

Una de las cosas con las que nunca he estado contenta en mí día a día es que normalmente tiendo a pensar que “tardo mucho” en realizar las cosas. Por eso no me da tiempo a realizar todo lo que me gustaría. Y ese pensamiento es una creencia mía y como tal me la creo a pies juntillas. Y me la creo porque cuando me marco un tiempo concreto para realizar una tarea, habitualmente tardo el doble o más del tiempo marcado, por lo que me frustro y empiezo a pensar cosas negativas sobre mi misma, como que “no soy capaz”… ¿Te suena de algo? Seguramente que si…

Una de las primeras cosas que decidí hacer para combatir esta creencia tan negativa fue darme permiso para tardar el tiempo que necesitara para llevar a cabo cada una de mis tareas, por lo que a continuación decidí dedicarme solo a 1 tarea cada vez, en vez de marcarme como objetivo realizar 4 tareas en la misma cantidad de tiempo.

La liberación psicológica que sentí solo de pensar que podría dedicar el tiempo necesario – fuera cual fuera y sin presiones – a cada tarea, fue automática. Sentí un alivio como si me hubieran quitado una pesada gran losa que llevaba cargando sobre la espalda hacía mucho tiempo.

A medida que pasaban los días e iba cumpliendo con mi propósito de ir realizando menos tareas en el mismo tiempo, me di cuenta de que era mucho más efectiva en cada una de ellas y que el grado de concentración aumentaba cuando me dedicaba por completo a cada una.

La satisfacción personal que sentía en mi interior cada vez que repasaba el día y celebraba con gran reconocimiento que “había sido capaz” de cumplir más eficientemente con cada tarea, era enorme.

Y finalmente, la tranquilidad de pensar que estaba bien dedicarle el tiempo que fuera necesario a cada tarea, unido al hecho de asignarme menos tareas a realizar, me dejó mucho más espacio y tiempo libre de calidad para poder dedicárselo a mi familia, amigos y como no, a mí misma. Porque no es lo mismo tener tiempo libre y no parar de pensar en todo aquello que tienes pendiente por hacer, que sentirte satisfecha por todo lo que has realizado y poder disfrutar de tu tiempo libre con conciencia plena.

Una vez más te recuerdo que puedes hacer todo lo que te propongas, solo tienes que darte permiso para intentarlo y pasar a la acción. ¡Ah! Y recuerda celebrar cada pequeño gran paso que des por el camino.

Cuéntame a que te das permiso para hacer que te produce esa enorme satisfacción cuando te vas a la cama. También me encantará oír a qué te vas a dar permiso a partir de ahora, simplemente para probar a ver qué pasa cuando lo haces. Seguro que te sorprendes.

Siéntete libre para compartir con quien tú quieras este artículo. ¡Compartir es vida!

 

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