“TENGO QUE” VERSUS “QUIERO”

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tener que versus querer

 

Dicen que no hay nada mejor que hablar sobre la experiencia propia y estoy totalmente de acuerdo con esto, ya que aun siendo mi propia experiencia que siempre será única, personal e intransferible, estoy segura que cuando otras personas lean sobre ello, algo resonará dentro de ellas y en algunos casos podrán sentirse mucho, poco o algo identificadas con dichas experiencias y en el mejor de los casos pueden sentirse inspiradas en las palabras que leen.

Así que hoy voy a hablar precisamente de eso, de mi propia experiencia y sin ir más lejos, voy a hablar de lo que me está pasando en las últimas semanas.

Tras otro año intenso de formaciones, cursos, terapias, coaching y un sinfín de actividades diferentes que me han tenido muy ocupada durante todo este tiempo, hace ya varias semanas que vengo notando en mi interior que necesito hacer una pausa, una pausa para descansar, para reflexionar, para tomar conciencia de todo lo que ha acontecido en los últimos meses; necesito hacer una pausa para poner todas las cartas encima de la mesa, dar un paso hacia atrás, tomar perspectiva y reflexionar sobre cómo organizar toda mi actividad en los próximos meses.

Pero sobre todo, lo que más noto últimamente, es que necesito descansar. Y ese descanso significa no hacer nada. Cero obligaciones que no sean las normales del día a día. Siento que debería hacer únicamente aquello que me apetezca hacer en cada momento y es precisamente en estas semanas cuando más presente tengo el Mindfulness. Porque como te contaba hace unos meses en el artículo que publiqué sobre Mindfulness, esta maravillosa técnica te enseña precisamente a eso, a centrarte en el momento presente, a darte cuenta de lo que sientes y lo que necesitas en cada preciso instante.

Hace un par de semanas que vengo saltándome mi propia norma de publicar un artículo en mi web cada jueves. Sé que tú, querida lectora, me sigues e incluso esperas con ganas que llegue cada jueves para volver a leer una vez más uno de mis artículos. Pues bien, te pido disculpas por haberte sido infiel en las últimas semanas y yo celebro al mismo tiempo el haber sido fiel a mí misma durante este tiempo.

Y me resulta curioso darme cuenta de los sentimientos encontrados que experimento en mi interior cuando pienso sobre ello. Por un lado mi mente y mi razón me hacen sentir culpable porque sé que no estoy haciendo lo que “debería” hacer y por otro lado en mi interior estoy muy tranquila, porque precisamente sé que estoy haciendo lo que “quiero” hacer. Y lo que quiero hacer es precisamente no-hacer. Así que eso es lo que estoy haciendo…

Que lío, ¿verdad? Hasta a mí a veces me resulta complicado entenderlo…

Cuando actúas desde el “tengo que”, “debería de”, estás haciéndolo desde la mente, desde el ego, desde la razón lógica y estructurada. Cuando actúas desde el “quiero”, “voy a”, lo haces desde tu ser, desde tu interior, desde tu esencia más pura y sincera. Y eso es precisamente estar en sintonía contigo misma.

Cuando actúas desde este lugar puro y sincero, no hay culpabilidad que valga. Yo no me siento culpable en absoluto. Mi mente sí que me tienta a pensar que lo estoy haciendo mal, que no hago lo que debería hacer y que estoy fallando a mi público, pero en mi interior me siento muy tranquila y simplemente estoy fluyendo con aquello que siento.

Y allí donde esta semana pensaba que iba a contar la semana número tres en la que una vez más no publicaría ningún artículo para mi web, esta mañana reflexionando precisamente sobre esto del “tengo que” y el “quiero”, ha sido cuando la inspiración me ha llevado a coger mi ordenador y a dejar volar mis dedos sobre el teclado para escribir precisamente sobre esto. Sobre el hacer lo que sientes en cada momento y sobre no sentirte culpable por no hacer lo que debes sino sentirte tranquila y en paz contigo misma por hacer lo que quieres.

Recuerda lo que escribía recientemente sobre darte permiso.

Ahora cuéntame tu cuando ha sido la última vez que te has dado permiso para hacer eso que quieres y no has cedido al “tengo que” que te imponía tu mente.

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