TRUCOS PRÁCTICOS PARA COMBATIR LA ANSIEDAD

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como combatir la ansiedad

 

En el artículo de la semana pasada te hablaba de las diferencias entre el estrés y la ansiedad.

Te contaba que muchas veces he sentido algunos de los síntomas de la ansiedad como: ideas taladrándome el cerebro una y otra vez, bloqueos que no me dejaban tomar decisiones y épocas en las que perdía el sueño o comía más de la cuenta, hasta que un buen día dije: ¡se acabó, no quiero tener más ansiedad, ya estoy harta de sentirme así! Me pongo en huelga y dimito de sentirme así de mal. ¡Basta ya!

Cuantas veces no te has sentido tú también así, ¿verdad?

Bien, pues ahora que ya has tomado conciencia, te has dado cuenta de qué es lo que te pasa y por qué te pasa, viene la segunda parte: ¿cómo puedo gestionar esto para que no me vuelva a pasar o para que cuando sienta que me pasa, poder gestionarlo de una forma más adecuada?

Lo primero que tienes que hacer es pararte a respirar. Respira profundamente, hinchando el abdomen mientras inspiras como si fueras un bebé durmiendo plácidamente y luego expulsa el aire con ganas por la boca mientras expiras. Hazlo 3 veces seguidas y ya verás cómo empiezas a calmarte un poco. Ufff, que alivio. ¡Yo ya lo empiezo a notar!

Luego recuerda que tú eres totalmente capaz de elegir tus pensamientos y tus emociones y que eres tú quien diriges tu propia vida, no ellos (tus pensamientos y tus emociones). No les des protagonismo. El protagonista de esta película eres tú, no ellos.

Lo siguiente que tienes que hacer es combatir el miedo, pero con cabeza. La mayoría de las veces tenemos miedo a cosas que nunca pasan. Para gestionar esto, algo que a mí me funciona muy bien desde que lo leí en algún libro, es pensar en eso a lo que tengo miedo como si fuera un oso que me va a comer. Pero, ¿realmente eso a lo que tengo miedo es un oso que me va a comer? ¿Realmente mi vida corre un peligro mortal? Normalmente la respuesta es que NO, así que deja ya de ver en cada pequeña cosa un oso gigante que te va a comer y ya verás lo que pasa. Cuando te imagines que tu jefe es un oso con los dientes afilados, te va a entrar la risa y se te van a olvidar todos los miedos que te da pedirle un aumento de sueldo o pedirle unos días para irte de vacaciones.

Otro truco que funciona muy bien es permitirte sentir los síntomas en tu cuerpo. No los busques activamente, porque en ese caso lo que harás será activarlos y preparar tu cuerpo para huir o luchar, pero sí que deberías aprender a reconocerlos cuando aparezcan y simplemente aceptarlos, darles espacio y decirles que aunque los sientes, ahora tienes otras cosas mejores que hacer que prestarles atención a ellos. Cuando rebajas la atención de tus síntomas físicos, estos bajan de intensidad. ¡Compruébalo aunque solo sea una vez!

La forma en la que te hablas a ti mismo, también tiene mucha importancia a la hora de combatir la ansiedad. “No sirvo para esto”, “fulanito es mucho mejor que yo”, “¿y si me equivoco?”… para, para, ¡¡PARA!! Se amable contigo mismo, recuerda aquella vez que hiciste tan bien aquel pastel (a pesar de los 4 anteriores que te salieron quemados), aquella vez que tus amigos te dijeron que eras la mejor haciendo esto o lo otro (¡seguro que eres muy buena en algo!) y aquella vez que te hicieron un reconocimiento o te regalaron un cumplido delante de otra persona. ¡¡Claro que sirves para esto!! ¡Y para muchas otras cosas más! (aunque tú no te lo creas ahora mismo).

Coge el toro por los cuernos. Una vez me dijeron que no hay mejor forma de afrontar los miedos que enfrentándote a ellos. Obviamente tienes que salir de tu “zona de confort”, te sentirás súper incómoda en cuanto empieces a notar palpitaciones en tu corazón, sudores en tus manos y un horrible y doloroso estrujamiento en la boca del estómago. Pero una vez te hayas enfrentado al oso de afilados colmillos, verás que no ha sido tan malo. Has sido capaz de ver a ese oso amenazante como un osito de peluche. Porque realmente, si no hay peligro para tu integridad física, no hay oso con colmillos afilados al que temer.

Deja de controlarlo todo. ¿Qué diversión tiene saber lo que va a pasar? ¿Qué pasa cuando vas a coger un tren y no llega a la hora prevista? ¿O ese atasco que te hace llegar tarde a tu vuelo? ¡Horror! No sé tú, pero yo empiezo a sentirme tan inquieta por dentro que no puedo pensar en nada positivo. Pero ¿sabes qué es lo que pasa realmente? Que está totalmente fuera de tu control que el tren se retrase o que el atasco se disuelva como por arte de magia, así que te recomiendo que vuelvas al primer consejo y ¡RESPIRES! Yo ya me he acostumbrado a decirme a mí misma “no pasa nada” cuando tengo un imprevisto. Es más, me relajo y lo dejo todo en manos del universo… Que sea lo que tenga que ser… Yo no puedo hacer nada más para mejorar la situación. No tengo control sobre ella, así que mejor relajarme que tener un ataque de pánico y de ansiedad. ¡Hay que seguir mirando hacia delante!

Y por último pasa a la acción. Solamente tú puedes hacer que las cosas pasen. Y no tengas miedo de equivocarte, porque equivocarse forma parte de la aventura de vivir, así que no te frustres cuando algo no te salga bien a pesar de lo mal que lo has pasado para llevarlo a cabo. Seguro que algo has podido aprender de la experiencia, cosas que puedes hacer nuevas, cosas que sería mejor que no volvieras a hacer y cosas que puedes hacer de diferente forma. Y siempre recuerda “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Hay que “hacer”. Si quieres dejar de tener miedo, “haz”, enfréntate a tu oso de colmillos afilados y sigue viviendo.

Y si para pasar a la acción necesitas un empujoncito, yo puedo ayudarte con eso.

Como he anunciado en Facebook muchas veces, la Técnica Metamórfica es un maravilloso método para combatir la ansiedad. Un proceso terapéutico que en tan solo unas pocas sesiones reducirá tu nivel de ansiedad considerablemente y logrará que en tu interior se realicen los cambios necesarios para pasar a la acción. Y todo esto casi sin que tú lo notes y simplemente disfrutando de unos agradables y suaves toques que serán aplicados por mis manos en tu cabeza, manos y pies. ¡Así de simple!

Como siempre te animo a que me cuentes cuales son los trucos que utilizas para combatir la ansiedad ¡me encanta leerte! Y te recuerdo que si este artículo ha sido de tu interés y utilidad, lo compartas con todos tus seres queridos. ¡Compartir es vivir!

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